viernes 25 de abril de 2008

El olvido de los nombres

No es que me dedique a soltar poesías como si fuesen churros, sino que, por fin, están cristalizando ideas a las que llevaba dando vueltas hace tiempo. La poesía, igual que el ensayo, la novela, el relato, el teatro, cualquier género, nunca debe ser algo que practiquemos de forma industrial. Quiero, dado lo prolífico que estoy estos días, dejar claro esto, y que no quepa achacar ninguna responsabilidad a mi humilde persona si alguien decide escribir en plan stajanovista.





El olvido de los nombres





En el inicio de los tiempos



después de crear el mundo



Dios ordenó a Adán



que a las cosas pusiera nombre.





Cada animal, cada planta



tuvo el suyo



cada uno valía por sí mismo



y por sí mismo era conocido.





Se supo también que,



en el principio, era el Verbo,



y que Dios, Espíritu Santo,



era palabra, logos, razón,



y que todo hombre



tiene un nombre secreto



que sonará en sus oídos



con voz divina



en el final de los tiempos



cuando los cuerpos vuelvan a la vida.





Vivió el hombre un mundo



en el que todo significaba



en el que todo tenía razón de ser



en el que todo tenía un valer propio



en que,



a través de la razón,



de la palabra,



el hombre vivía



en intimidad con Dios.





Llegó un tiempo, sin embargo,



en el que un sabio loco



elucubró,



allá dentro de su mollera,



que no,



que los nombres no servían



para que las cosas existiesen,



que la razón no era el nombre,



que la razón debía dominar



el mundo.





Hoy,



que no queda ningún misterio



nada por explorar



por descifrar



por descubrir



el hombre


es ajeno, sin embargo,
al mundo.





La Naturaleza



es hoy sólo Ciencia



o un lugar de esparcimiento



El hombre ha olvidado su alma



su espíritu, a Dios



el hombre ha olvidado los nombres



el hombre



ya no es nada.

2 comentarios:

Mery dijo...

No estás stajanovista ni en huelga al estilo japonés, es que el alma te anda brotando a borbotones y ahora has decidido sacarla a pasear.
Gracias por enviarme esa flor bellísima a mi casa.

Don Cogito dijo...

Muy interesante.
No sabía esta faceta tuya.

Muchos saludos.