Yo soy de los que piensan que, cuando suena el cántaro, es que va el agua a la fuente. Así, me llama mucho la atención el parecido entre los verbos casar y cazar. Similitud que se ve aumentada -igual es que nos tomamos la idea de matrimonio con una mayor gravedad- para los que hablan algún dialecto derivado de la lengua catalana antigua. En efecto, caçar (cazr) y cassar (casar) se pronuncian de modo muy parecido, indistinguible para los castellanoparlantes. Como ejercicio lingüístico señalar la diferencia entre el significado de los dos siguientes pares de frases:
a)El señor cura ha casado dos tortolitos/ El señor cura ha cazado dos tortolitod
La diferencia aquí radica sólo en la resonancia cinegética de la segunda sentencia. Ruego que señalen alguna otra diferencia.
b)Ella se ha casado con él/Ella le ha cazado
Aquí, efectivamente, ambas oraciones tienen una coincidencia exacta en cuanto a su significado.
Una muy bella prima mía ha puesto fecha para su matrimonio, y sin duda tiene motivos para estar alegre, imaginando casándose de blanco, con flores y órgano y senyor retor, y qué emoción y yo, no comprendo las sospechan que ustedes albergan al respecto, comparto su alegría. Pero, al mismo tiempo...pobrecita ella...pobrecito él. El matrimonio es, posiblemente, la forma más efectiva de castración. Es algo bonito, qué duda cabe, hermoso, es una exquisita forma de suicidio, un suicidio de blanco y con invitados.
En la pieza cinegética que es el matrimonio, en esta pieza de caza, el arma del delito suele ser la casa. Con la casa, las gentes se casan. Un entrañable cuadro de costumbres. Esa es la escopeta. Los muebles del salón son la culata, la mesita de noche el gatillo, la habitación de los niños el cañón. Sólo hay que tener cuidado en el adecuado montaje del arma, para que la pieza de caza no termino en un gatillazo.
Motivos para el matrimonio hoy en día hay muchos y hay ninguno. En una sociedad -y conste que esto no es una crítica, la carne es débil, y las palpitaciones del corazón ofrecen mil tentaciones- donde ninguna relación está por estrenar antes del matrimonio, no termina de verse muy claro lo de que la gente se case como forma de avalar la sexualidad en una consagración del amor. Si acaso, y entre la gente más o menos creyente, el matrimonio ha pasado a ser el reconocimiento de una situación y la presentación de un amor ante Dios. En términos jurídicos -no se imaginan cuánto derecho se mete uno entre pecho y espalda en una oposición- el matrimonio ha pasado de ser un acto constitutivo a ser un acto declarativo. Dios como registrador celestial. Ignoro si sus honorarios son tan pingües como los de un registrados terrenal.
Luego, hay razones muy variopintas. Como aquellos que se casan cuando tienen hijos por una cuestión de seguridad jurídica -se ve que no se fían mucho el uno del otro, ni de las uniones civiles zapateriles- o para que los hijos se críen el marco de una familia tradicional -familia tradicional que lo no es tanto pre-infantes. Quizás la Iglesia debería cuestionarse sobre la sinceridad de muchos matrimonios y bautizos, amén de comuniones, amén.
Copiando a Borges, que decía lo propio del morir, casarse es una costumbre que suele tener la gente. Sólo que a los 26 años aún no lo tengo en prospectiva, ni conozco todavía a ninguna hembra dispuesta a suicidarse de blanco conmigo. Quizás me tenga que quedar a vestir santos -lo cual no sería recomendable porque mis conocimientos de costura están entre lo indescriptible y lo nulo- o de fraile...eso sí, de fraile motilón.
3 comentarios:
Counter: no need to publish this: "iconoclasTia" para la RAE no existe. "Iconoclasia" tampoco es lo mismo exactamente, lo sé, pero es lo admitido y más cercano.
Insisto, no lo publiques pero haz una señal de que lo has recibido :)
José Luis, todo tu escrito es una delicia, tanto por el fondo, como por la forma. Las imágenes con las que juegas, ese suicidio de blanco, ese vestir santos, esa escopeta cuya culata es esto y aquéllo, son fantásticas.
Por no hablar de la similitud del casar/cazar (en este punto habría que hablar de quién es el cazador y quién la pieza, que los tiempos han cambiado mucho).
Y ya, Dios como Registrador Celestial, la bomba.
Permíteme decirte que eres un chico 10.
El vínculo jurídico del matrimonio es la sensatez, no ya del que no se fía del otro, sino del que empieza por no fiarse de sí mismo.
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